Al estilo de Jesús
Mensajes Clave
- Conoce la historia de Jesús, anfitrión en Cartagena
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“Quería un poquitico de playa, de arquitectura y de mar”. Jesús recuerda por qué se enamoró de Cartagena. “Me gusta la cultura costeña”.
Dentro del barrio de Getsemaní, en el centro histórico de la ciudad, Jesús encontró una construcción de 1914. Era una terraza que poco a poco fue transformando y adaptando hasta hacer de ella una casa.
Getsemaní es un barrio vibrante donde vivían artesanos, constructores, carpinteros y más. Hoy, el barrio combina raíces y turismo. Jesús comparte sus mejores experiencias gastronómicas en la región: la comida callejera, la de siempre, bien preparada, como las arepas de queso. También recomienda callecitas como el callejón Ancho y el Angosto, que durante el día son casas y por la noche se transforman en bares.
En una página de internet encontró la forma de recibir viajeros de todo el mundo. Llegaban por días o semanas. No les cobraba nada, pero disfrutaba de conocer gente. Cuando se enteró de Airbnb supo que debía ser anfitrión.
Para Jesús, “ofrecer espacios en Airbnb permite a toda clase de personas generar ingresos complementarios. No tienes que ser hotelero; puedes ser como yo, que disfruto de recibir y conocer a otras personas”. Además, Jesús explica que el ingreso adicional le ayuda a mantener una estabilidad económica que se refleja en buena alimentación, buen descanso y recreación.
“Limitar la vivienda turística de manera injustificada o arbitraria sería limitar la posibilidad de generar una experiencia distinta y memorable. Mi apartamento es también mi emprendimiento, mi empresa, una forma digna y agradable de mostrar la cara amable de mi barrio”.

“Probar, probar y probar” es su filosofía. “No busco ser administrador de diez o más apartamentos”, continúa, “ofrezco mi espacio porque me representa, me gusta recibir al huésped personalmente, presentarle la casa y la rumba del barrio”.

Sus huéspedes agradecen el buen trato, lo natural. Los detalles. La cercanía al hablar y al recomendar. Quiere mantener la esencia de compartir experiencias, de disfrutar el momento, la hospitalidad, “que sepan que llegan a un lugar vivo y no uno muerto”.