Los rostros de la hospitalidad Mexicana 2026

Mensajes Clave

  • Conoce las historias detrás de los anfitriones en México
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  • Conoce las historias detrás de los anfitriones en México

 Goleador de la hospitalidad en el estadio

Conversar con Alexis es sentir la adrenalina de un partido de domingo. Él no solo es un anfitrión; es uno de los pioneros de las Experiencias en México, siendo parte del grupo de los primeros veinte que lanzaron este formato hace ya ocho años. Lo que hoy es una operación profesional y reconocida, nació de una invitación de su amigo Ricardo —quien hacía experiencias de lucha libre— para colaborar llevando a los viajeros a vivir la pasión del fútbol directamente en las gradas.

El debut: un cumpleaños y un ángel

Alexis recuerda con una sonrisa su primera reserva, que tardó tres meses en llegar y coincidió curiosamente con su cumpleaños. En ese entonces, sin la estructura que tiene hoy, citó a su primera “guest”, Antonia, en el Ángel de la Independencia. Con la lógica de un local, él la esperaba en el edificio de al lado, pero Antonia estaba literalmente parada en el monumento; un detalle que hoy recuerda como una anécdota divertida de sus inicios.

Más que un boleto: una solución logística

Para Alexis, la clave para haber sido reconocido en la categoría de la Mejor Experiencia es ayudar a resolver los problemas que aterran a cualquier visitante que quiere ir al estadio:

  • El acceso: Conseguir entradas en un entorno complejo.
  • La logística: El transporte seguro de ida y vuelta.
  • El código local: Recordarle que las reglas para entrar a un evento/estadio pueden variar de uno a otro, por lo que no olvide revisar las páginas oficiales para estar listo y solo preocuparse por gritar gol.

Amistades que trascienden la cancha

Según Alexis, su experiencia atrae a visitantes de distintas ciudades, con una presencia importante de mexicanos del norte del país. Pero para Alexis, ellos dejan de ser clientes para volverse amigos. Recientemente, ayudó a uno de sus antiguos visitantes a planear una propuesta de matrimonio para su novia en Xochimilco, demostrando que la conexión que empieza en el estadio no termina cuando pita el árbitro.

Con la mirada puesta en el próximo Mundial, Alexis y su equipo (Víctor, Raúl y Hugo) se preparan para seguir siendo los mejores anfitriones, transformando un simple partido de fútbol en una memoria imborrable de la Ciudad de México.

Detrás de cámara: la historia de Carlos y Ana

Mientras Ana prepara a su invitada, surge una charla fascinante con Carlos. Lo que hoy es una experiencia fotográfica de primer nivel para los amantes de la Ciudad de México, empezó como un cambio de vida radical para Carlos.

De los hospitales al arte

Aunque hoy lo vemos manejando la cámara con total naturalidad, Carlos pasó años entre libros de anatomía. Estaba en el quinto año de la carrera de Medicina, a punto de entrar a la especialidad, cuando se dio cuenta de que ese no era su destino.

Curiosamente, su ojo fotográfico ya se manifestaba en la facultad: sus compañeros siempre lo buscaban para que él tomara las fotos de los casos clínicos para las presentaciones. Finalmente, decidió dejar la medicina, estudió Diseño y se fogueó como fotoperiodista en Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se especializó en capturar la esencia de la danza contemporánea.

Actualmente, Carlos y Ana han consolidado su pasión a través de un servicio en Airbnb que se ha convertido en una de las favoritas para quienes visitan la Ciudad de México. Su servicio ofrece mucho más que una simple sesión de fotos; es una inmersión artística donde Carlos utiliza su ojo editorial para capturar retratos auténticos en locaciones emblemáticas del Centro Histórico, mientras Ana transforma a los visitantes con su talento visual. Juntos, ofrecen desde recorridos de retratos urbanos hasta sesiones temáticas inspiradas en Catrinas, retratos de pareja o individuales, donde cuidan cada detalle, desde el maquillaje artístico de Ana hasta el uso de accesorios artesanales, logrando que cada turista se sienta protagonista de su propia historia editorial en el corazón de la capital.

La dupla perfecta: Carlos y Ana

El proyecto actual no sería lo mismo sin Ana, su pareja desde hace ocho años. Ella es artista visual y es la mente maestra detrás de la caracterización. La famosa experiencia de Catrinas surgió de manera orgánica: Ana empezó haciendo maquillajes para amigos y Carlos, al ver su talento, le propuso convertirlo en una experiencia profesional para quienes visitan la ciudad.

Lo que ellos ofrecen no es el típico recorrido turístico:

  • Colaboración, no dirección: Carlos me comentaba que no le gusta marcar poses rígidas; prefiere trabajar con las personas para lograr un estilo editorial y natural.
  • Talento local: Ana se encarga de la postproducción de las imágenes y de los “murales vivos” que crea a través del maquillaje.

Rompiendo estigmas sobre la CDMX

Al final de la entrevista, Carlos compartió una reflexión que le toca de cerca. Muchos de sus visitantes llegan con miedo debido a las advertencias de inseguridad que escuchan en sus países u otros estados, pero tras pasar unos días aquí y vivir estas experiencias, se van asombrados por la calidez y belleza de la ciudad. Para él y Ana, su emprendimiento es también una invitación a que el mundo vea la cara más abierta y artística de México.

El Arte de Recibir: Dulce María y el Secreto Detrás de la Mejor anfitriona Senior de México

En un mundo cada vez más digital y automatizado, Dulce María nos recuerda que la verdadera esencia del hospedaje no reside en el lujo de las sábanas, sino en la calidez del abrazo de bienvenida. Recientemente galardonada con el premio a la Mejor anfitriona Senior de Airbnb en los Host Spotlight Awards de México, Dulce se ha convertido en un referente de hospitalidad, demostrando que la pasión por servir no tiene edad, solo historias que compartir.

Una transformación de vida

Quedó claro que para Dulce María, abrir las puertas de su hogar fue mucho más que una decisión económica; fue una reinvención. Tras años dedicada a otras labores, encontró en la plataforma de Airbnb una ventana al mundo sin tener que salir de casa. “No solo ofrezco un espacio; comparto un pedacito de mi vida y de mi ciudad”, comentaba con una sonrisa que explica por qué sus huéspedes suelen regresar.

Los pilares de su éxito

¿Qué hace que una anfitriona destaque entre miles? A través de nuestra charla, Dulce desglosó los elementos que la llevaron al podio:

  • La Atención al Detalle: Desde una nota escrita a mano hasta conocer las preferencias de sus huéspedes antes de que lleguen.
  • La Empatía como Brújula: Entender que cada viajero trae consigo una carga distinta, como cansancio, emoción o incertidumbre, y recibirlos en consecuencia.
  • La Autenticidad: Dulce ofrece la calidez de un hogar mexicano, con sus olores, colores y recomendaciones locales que reflejan su estilo personal.

Rompiendo estigmas tecnológicos

Dulce María es la prueba viviente de que las herramientas digitales son aliadas de la experiencia humana. Lejos de intimidarse por las apps o las reseñas, las utiliza para tender puentes y mantener esa comunicación constante que sus huéspedes, que con frecuencia se convierten en amigos, tanto valoran.

Un legado de hospitalidad

Al preguntarle qué sigue para ella, su respuesta fue tan sencilla como profunda: seguir aprendiendo. Para Dulce, cada nuevo huésped es una oportunidad de ver el mundo a través de otros ojos.

Este reconocimiento no solo celebra su gestión impecable, sino que pone el foco en el valor de la generación “senior” en la comunidad de anfitriones: personas con paciencia, sabiduría y un deseo genuino de conectar.

El corazón de la hospitalidad: la historia de Norma Pajarito y el mejor alojamiento para familias en México

En el vasto universo de la hospitalidad moderna,, historias como la de Norma Pajarito nos recuerdan que el verdadero valor de un viaje reside en el sentimiento de hogar. Recientemente, su dedicación y calidez la llevaron a ser reconocida, obteniendo el galardón al Mejor Alojamiento para Familias en México dentro de los Host Spotlight Awards, por su espacio en Etzatlán, Jalisco.

La historia de Norma no comenzó con una estrategia de negocios, sino con un profundo sentido de comunidad y el deseo de preservar la esencia de su familia. Su alojamiento no es solo una estructura de paredes y techos, sino un tributo vivo a sus raíces. Al abrir las puertas de la casa que perteneció a sus ancestros, Norma decidió que cada rincón debía contar una historia y que cada huésped, sin importar de qué parte del mundo viniera, debía sentirse como un miembro más del clan.

Lo que hace que su propuesta destaque por encima de miles es la meticulosa atención a los detalles que facilitan la vida de quienes viajan con seres queridos. Norma entendió que viajar en familia implica retos particulares, y se propuso hacerlos más sencillos a través de una hospitalidad generosa. Desde la disposición de los espacios comunes que invitan a la convivencia, hasta los pequeños gestos —como tener lista una recomendación local o un detalle de bienvenida—, su gestión se basa en la empatía.

Para Norma, ganar este reconocimiento no es solo un logro personal, sino un reconocimiento a la cultura del esfuerzo y al valor de los pueblos mágicos y comunidades del interior de México. Su éxito radica en haber transformado su casa en un refugio donde el tiempo parece detenerse, permitiendo que las familias reconecten lejos del bullicio cotidiano.

A través de su emprendimiento como anfitriona, Norma Pajarito ha demostrado que la excelencia no siempre se encuentra en los lujos impersonales, sino en la capacidad de hacer que un visitante se sienta profundamente bienvenido. Hoy, su nombre es un referente de la hospitalidad mexicana, recordándonos que un gran alojamiento es aquel que, además de una cama cómoda, ofrece un pedazo de corazón.

El guardián de la nostalgia: la historia de Ramiro Ríos

En el corazón de la hospitalidad mexicana, existe un anfitrión que no solo entrega llaves, sino que abre portales en el tiempo. Ramiro Ríos, recientemente galardonado como el mejor embajador local por Airbnb en los Host Spotlight Awards de México, ha transformado el concepto de alojamiento en una experiencia de inmersión histórica y emocional que va mucho más allá de una cama cómoda y una taza de café local.

Para Ramiro, su labor como restaurador de casas y anfitrión se define por un objetivo casi poético: lograr que el visitante sienta que ha dejado atrás la época actual para despertar en las décadas de los veinte o los treinta. Sus propiedades no son simples estructuras rehabilitadas; son espacios vivos donde cada detalle cuenta una historia. Esta atmósfera ha resonado profundamente con el público méxico-americano y con aquellos que se mudaron al extranjero, quienes regresan a estas casas buscando una reconexión con su cultura y esa añoranza de sentirse, finalmente, de vuelta en el hogar.

La magia de la experiencia que Ramiro ofrece radica en los pequeños detalles que evocan memorias familiares. Al entrar en una de sus casas, los huéspedes suelen ser sorprendidos por elementos que parecen extraídos de los recuerdos de sus propios antepasados. Un ejemplo icónico es el radio antiguo, un objeto que transporta a los visitantes a las mañanas de su infancia, desayunando al ritmo de las noticias o la música que escuchaban sus abuelos mientras los sonidos del campo o del patio se colaban por la ventana. Incluso los textiles y costuras que adornan los espacios tienen un alma propia, pues muchas de estas piezas fueron creadas por su propia madre, quien las confeccionó con dedicación sin intención de venderlas, convirtiéndolas hoy en parte de la historia familiar que se comparte con el viajero.

Sin embargo, el impacto de Ramiro no se detiene en los muros de sus propiedades. Su visión de hospitalidad está intrínsecamente ligada al bienestar de su comunidad. El proceso de restauración de cada casa, que puede durar entre uno y tres años, es un motor económico para la zona. Desde la compra de artefactos en bazares locales hasta la contratación de mano de obra para las complejas remodelaciones, Ramiro ha tejido una red de apoyo que beneficia a numerosas familias. Su compromiso llega al punto de involucrarse personalmente en las necesidades de sus vecinos, ayudándoles a solucionar problemas técnicos o de infraestructura en sus propios hogares.

Aunque restaurar fincas históricas conlleva retos monumentales, la satisfacción de Ramiro reside en ofrecer una experiencia distinta a la de un alojamiento convencional.  Más que un lugar para pasar la noche,  las casas de Ramiro son el viaje mismo. Son lugares donde la imaginación se dispara y donde el huésped no solo visita Guadalajara o Tlaquepaque, sino que vive dentro de una historia que se siente tan propia como la de la casa de una abuela.

El corazón de la hospitalidad excepcional

Erick es ganador en la categoría Hospitalidad Excepcional en los recientes Host Spotlight Awards de Airbnb. Al platicar con él entiendes de inmediato el porqué. Su camino como anfitrión no comenzó con un plan de negocios estructurado, sino a través de una conexión fortuita con una pareja de venecianos retirados que, tras hospedarse con él, lo animaron a formalizar ese talento natural que tiene para recibir personas. 

Una filosofía de vida: “Sentirse como con un amigo”

Para Erick, alojar es un arte que se perfecciona en los detalles cotidianos, con el objetivo firme de que el viajero nunca se sienta en un alojamiento genérico, sino en el hogar de un amigo que conoce y ama profundamente su ciudad.

Esta filosofía se vive cada mañana en su cocina, donde el ritual del desayuno se convierte en el escenario perfecto para convivir. Erick suele preparar chilaquiles y café para sus visitantes, aprovechando esos momentos para charlar y enseñarles los secretos de la gastronomía mexicana. Además, ha sabido construir una comunidad de confianza a través de gestos sencillos pero profundos, como su “Canasta de la Gratitud”, un sistema donde los viajeros dejan productos que no terminaron —desde shampoos hasta víveres— para que otros los aprovechen, creando un ciclo donde los visitantes se cuidan entre sí.

El hogar como espacio de encuentro

Esa calidez ha generado conexiones que trascienden las paredes de su casa; Erick ha forjado lazos tan fuertes que sus visitantes han terminado siendo sus maestros de idiomas o incluso sus propios anfitriones cuando él decide viajar a países como Canadá o Australia. Su espacio se ha vuelto tan especial que incluso ha servido como refugio para la creación artística. 

Una escritora poblana, por ejemplo, eligió su hogar para dedicarse exclusivamente a terminar su obra y, como agradecimiento por la paz y el trato recibido, le obsequió un ejemplar de su libro de terror dedicado personalmente a él. Hoy, ese libro es un tesoro que Erick comparte con sus nuevas visitas junto a otras obras de autores, como un escritor italiano, que también encontraron inspiración en su hogar.

Al compartir su propio espacio de vida, Erick fomenta una dinámica de respeto y honestidad muy alta, recibiendo desde turistas que le muestran nuevas formas de ver el mundo, hasta personas que atraviesan un momento personal difícil y encuentran en él un apoyo inesperado. Al final del día, su propósito es ayudar a los demás para crecer juntos, porque para él el éxito no está en la rentabilidad, sino en saber que su hospitalidad dejó una huella positiva. Como él mismo dice: “Les estoy abriendo mi hogar y compartiendo mis cosas”.

El refugio de Juan José y Daniela

Juan José García y Daniela Ramírez son los Mejores anfitriones nuevos en los Host Spotlight Awards, una categoría que celebra a quienes se unieron a la plataforma en 2025 y han logrado calificaciones sobresalientes en poco tiempo. Su historia, sin embargo, no comenzó con el deseo de emprender, sino con un diagnóstico médico que cambió sus prioridades.

Un hogar nacido de la adversidad

Originarios de Nuevo Laredo, la pareja se veía obligada a viajar constantemente a Monterrey por las citas médicas de Daniela. Tras enfrentar dificultades para encontrar un alojamiento que se ajustara a sus necesidades, decidieron dar el paso y adquirir su propio departamento en la ciudad.

Lo que empezó como un espacio personal para sus estancias en la ciudad, pronto se convirtió en un proyecto compartido: “Airbnb nos ayudó a mantener el equilibrio financiero para pagar el departamento mientras nosotros no lo usábamos”, explica Juan José.

El toque “Cowboy Luxury”

Si algo distingue a su alojamiento es su decoración temática. Daniela, influenciada por la cultura de rancho de sus padres en Laredo, decidió impregnar el departamento con detalles de caballos y madera.

La idea nació tras visitar alojamientos en Texas con estilos “vintage” y temáticos muy marcados. Para Daniela, los caballos transmiten una paz que ella misma necesitaba durante sus tratamientos y que ahora busca ofrecer a sus huéspedes. Desde el espejo hasta los acabados de madera, todo fue diseñado por ellos para crear un ambiente acogedor que se siente “como en casa”.

Hospitalidad con sello matemático

La dinámica de la pareja es una mezcla de precisión y calidez. Juan José, egresado de Matemáticas en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), aplica su formación para optimizar la logística del departamento.

  • Gestión inteligente: Incluso desde Nuevo Laredo, utilizan una aplicación propia para monitorear el inventario de blancos y limpieza, asegurando que todo esté listo para el siguiente huésped.
  • Calidez regiomontana: Daniela se encarga de que nunca falte el café, azúcar o bebidas de cortesía, detalles que los huéspedes agradecen profundamente tras un largo viaje.

A pesar de ser apasionados del fútbol (él americanista y ella de las Chivas), han decidido mantener el departamento libre de rivalidades deportivas para enfocarse en lo que realmente importa: ofrecer un espacio de descanso para quienes, como ellos, visitan Monterrey buscando un hogar lejos de casa.

María Luisa: La gran anfitriona de la Afición

Charlar con María Luisa Valencia Torres es entender que la hospitalidad, al igual que el fútbol, es un servicio que se da con el corazón. Aunque trabajó casi 30 años como enfermera en una terapia intensiva pediátrica, hoy vuelca toda esa vocación de cuidado en sus huéspedes. Su historia en la plataforma comenzó hace nueve años, cuando una curiosidad natural la llevó a vender su propio carro para adaptar la planta alta de su casa y convertirla en lo que hoy es un referente para los aficionados.

El palco perfecto fuera del estadio

Ubicada en una zona estratégica de Guadalupe, a solo 15 minutos caminando del acceso 10 del estadio de los Rayados, María Luisa ha consolidado una opción ideal para la afición. Su nominación a Mejor Alojamiento de Fútbol en los Host Spotlight Awards no es casualidad:

  • Vivir el partido: Desde su casa se escuchan los gritos de gol y se siente la fiesta de la colonia, que se tiñe de azul y blanco cada fin de semana.
  • Logística mundialista: Con la mirada puesta en el Mundial, destaca que su ubicación será clave, pues permite llegar y regresar caminando, evitando los cierres viales y problemas de seguridad.
  • Imán internacional: Ha recibido huéspedes de todo el mundo, incluyendo una reciente delegación de Guatemala y visitantes de Corea que viajan exclusivamente para vivir la experiencia del fútbol regio.

Hospitalidad con “instinto de enfermera”

María Luisa aplica un método para recibir a sus invitados: la observación y la flexibilidad. A través de los mensajes, ella detecta si el huésped es platicador o prefiere su distancia, adaptando su recibimiento para que todos se sientan cómodos.

Su generosidad no tiene límites; es conocida por ofrecer “check-outs” tardíos o entradas anticipadas si está en sus manos ayudar, una filosofía que también aplica en el departamento de su hermana que ella misma administra.

Un proyecto de familia

Este camino no lo recorre sola. Su hijo menor, de 36 años, quien vive con una discapacidad, es su mano derecha en las labores cotidianas, ayudándola con la limpieza y los detalles que mantienen el lugar en excelentes condiciones. Aunque ella confiesa que solo ve los partidos importantes y las finales, se ha vuelto una experta en recibir a corredores y aficionados que ven en ella no solo a una anfitriona, sino a una aliada en su pasión.

Para María Luisa, cada reserva es una oportunidad de servicio. Ya sea alojando a una pareja que se prepara para su boda o a un grupo de extranjeros que descubren Monterrey, ella sigue demostrando que la mejor jugada siempre es hacer que el otro se sienta como en casa.