En nombre del servicio: Celebrando a los anfitriones que ayudan a los que lo necesitan

Desde el comienzo de Airbnb una década atrás, hemos descubierto que una cosa en nuestra comunidad siempre ha sido cierta: los anfitriones de Airbnb no dudan a la hora de ayudar. Desde el 2012, cuando inició nuestro programa de asistencia en desastres, Open Homes, más de 11,000 huéspedes han tenido un lugar en donde quedarse en tiempos de necesidad, sin costo alguno.

No podemos llevarnos el crédito, solamente dimos las herramientas. Nuestros anfitriones más generosos son los que han hecho que el programa crezca, duplicando el número de huéspedes ayudados este año, trabajando con 25 ONGs y asociaciones benéficas, y respondiendo a más de 250 eventos en más de 50 países alrededor del mundo.

A continuación, te presentamos a los anfitriones que han cambiado con su gran corazón el rumbo de  la tragedia al dar refugio y transformar vidas creando vínculos irrompibles.

Juan y Bob: Una pareja positiva

Kissimmee, Florida, EUA

Juan y Bob, una pareja en Florida, abrieron sus puertas por primera vez a familiares y amigos de las víctimas del tiroteo en el club nocturno Pulse y también a aquellos desplazados por el huracán Matthew.

“Creemos que conocer a gente maravillosa que nunca hubieras conocido si no fuera por terribles circunstancias como estas es el lado positivo de cualquier tragedia” dijo la pareja a Upworthy.

Shell: La mujer que comenzó todo

Nueva York, EUA

Shell, la anfitriona que originó Open Homes, abrió las puertas de su casa por primera vez a neoyorquinos desplazados por huracán Sandy en el 2012. En ese entonces, más de 1,400 anfitriones hicieron lo mismo. Por este acto humanitario, Airbnb formalizó la herramienta de respuesta al desastre.

Jorge: La roca
Ciudad de México, México

Cuando Laura y sus padres, ya adultos mayores, perdieron su casa después del terremoto de magnitud 7.1 en la región centro de México, Jorge los recibió en su casa. Su hospitalidad fue crucial, dice la familia afectada, para tener un momento para pensar y repensar sus siguientes acciones.

Susan: La transformadora
Denver, CO, EUA

“La palabra refugiado desaparece de nuestro vocabulario. Le estamos dando la bienvenida a otros seres humanos,” dice Susan. La oriunda de Denver alojó a Mousa, un hombre iraquí que recibió amenazas de muerte tras haber trabajado como intérprete para Estados Unidos, al igual que su esposa y sus dos hijos pequeños.

Linda: La defensora
Dallas, TX, EUA

Para Linda, recibir a Mohammed, refugiado iraquí, y a su esposa e hijo fue su “forma de defender… de manera positiva”, dice ella. Mohammed apoyó a EUA como traductor durante la guerra en Iraq. Linda extendió la estadía de su familia un mes más (sin costo alguno) hasta que encontraran una casa que pudieran llamar hogar.

Alaa: El conector
Ámsterdam, Países Bajos

Alaa es un refugiado sirio anfitrión de una de las más exitosas Experiencias de Impacto Social en Ámsterdam. Se mudó a los Países Bajos en 2015 y trabaja con una organización sin fines de lucro llamada “Blendin”, que conecta a refugiados con locales usando como medio la comida.

Els: El comprensivo
Roma, Italioa

Els, de Bélgica, quería devolver la experiencia de la hospitalidad italiana que recibió cuando se mudó a Roma. Y eso hizo: Fode, refugiado humanitario de Mali, dice que el tiempo que pasó viviendo con Els fue el  más feliz que había tenido desde que comenzó su nueva vida en Italia.

Anto, Claire + Anne: Los fabricantes de sueños
París, Francia

Después de nueve cirugías y seis meses de quimioterapia, la sobreviviente de cáncer cerebral, Claire Svehla, tenía un solo deseo, viajar a París. Make-A-Wish Foundation y Airbnb se aliaron y conectaron a Claire con los anfitriones franceses Anto, guía de turistas en bici, Claire, diseñadora de modas, y Anne, artista de performance. Los tres, ayudaron a la joven a vivir París como una parisina. Claire dejó la ciudad de la luz diciendo: “Ya no me siento como una niña enferma”. ¿Qué mejor recompensa que esa?