Las calles de Ariadna

Mensajes Clave

  • Conoce la historia de Ariadna, anfitriona en Cartagena

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Ariadna pasó su infancia lejos del centro histórico de Cartagena, pero en la adolescencia lo redescubrió. Su padre quería cambiar de barrio e invertir en algo propio. Una tía les ofreció un apartamento en esa zona. “Un gangazo”, recuerda Ariadna.

El edificio estaba viejo y descuidado. Se mudaron y, junto con los vecinos, se organizaron y remodelaron todo. Fue entonces cuando otra tía les habló de Airbnb y la posibilidad de ofrecer alojamiento para estancias cortas. Los números los convencieron.

Además del proyecto familiar, el nuevo ingreso complementario les permitía pagar al banco lo que todavía debían, cubrir otros gastos mensuales y hacer, como dice Ariadna, “un bolsillito para el futuro”.

Poco después, otros vecinos se convirtieron en anfitriones y el barrio se benefició aún más. Los ingresos mejoraron para todos.

“Siempre recomendamos lo local: servicios y mano de obra, restaurantes, tiendas. La zona es muy comercial, los huéspedes lo disfrutan”. 

Con cada nueva reserva, Ariadna comparte la historia de la zona. “Ofrecer espacios en la plataforma Airbnb ayuda a organizar un negocio que siempre ha existido: el de ofrecer espacios por días o semanas al turismo que viene todo el año. Nos ofrece más confianza y organización”, explica.

Ariadna cree que limitar la vivienda turística es una medida excluyente. Tanto ella como su familia y vecinos perderían un ingreso importante. También dejarían de cuidar directamente el inmueble, con el riesgo de que se deteriore y pierda valor.

“Todos estaríamos limitados”, concluye. “Nos estarían quitando la posibilidad de tener un ingreso complementario digno. Una actividad que también nos permite apoyarnos como barrio, como localidad y como comunidad”.