Conocé a Cristina, la anfitriona que hospeda viajeros en su departamento art decó de Buenos Aires


Cristina se convirtió en una super anfitriona incluso antes de saber que esa categoría existía. Cree que lo que todo el mundo quiere cuando está de viaje es sentirse “como en casa” y por eso está siempre atenta a lo que necesitan sus huéspedes y comparte con ellos todo lo que sabe sobre la ciudad, aportando listas de recomendaciones propias sobre los mejores lugares para comer o para aprender a bailar tango. “La gente se queda contenta de cómo los recibo, en general todos terminan invitándome a sus países. Esa es una de tantas cosas buenas que te quedan”.
Actualmente en Argentina hay cerca de 3.500 personas mayores de 60 años en todos los rincones del país que comparten su hogar a través de la plataforma y quienes durante 2017 recibieron a más de 60.000 viajeros locales e internacionales. Además, el 81% de este grupo obtuvo calificaciones de 5 estrellas y muchísimos comentarios positivos con respecto a la calidez y hospitalidad con la cual reciben a sus huéspedes.

A lo largo de los dos años que lleva recibiendo viajeros en su hogar, Cristina ha hecho amigos que vuelven una y otra vez a hospedarse en su departamento. Con ellos suele compartir paseos, comidas y una vez hasta acompañó a una huésped a hacer las compras para su casamiento. “Con una chica de Río Grande nos fuimos juntas a Colonia, Uruguay. ¡Me invitó ella y la pasamos brutal!”, recuerda.
Cristina dice que no estaba acostumbrada a la tecnología, pero hoy maneja todo lo referido a Airbnb en su teléfono.
“Sé que existen otras plataformas, pero Airbnb me parece más seguro porque sé quién es la persona que viene y, aparte, por el tema del pago: con Airbnb ya tenés todo solucionado. Si tuviera que cobrarle a los huéspedes en persona no me sentiría cómoda”.

Con el dinero extra que comenzó a ganar, Cristina pudo mejorar las instalaciones de su casa y no se cansa de decir lo bien que la hace sentir no depender económicamente de otros. Ahora se siente libre, autosuficiente y piensa en tomar clases de inglés y de pintura decorativa. “Yo tengo mis hijos, pero cada uno tiene su vida y sus cosas y no da como para bancar a una mamá. Al contrario, me hace feliz poder ayudarlos yo a ellos si es que lo necesitan”.