Airbnb celebra la salida a bolsa con anfitriones de todo el mundo

El número 19 de Rausch Street, el apartamento en el que Brian y Joe recibieron a los primeros huéspedes en Airbnb.

Más de 4 millones de anfitriones en Airbnb ofrecen todo tipo de alojamientos en casi todas las comunidades del mundo. Y ellos son el motor que impulsa todo lo que hacemos.

Ahora que nuestra empresa entra en una nueva etapa, queremos dar las gracias de corazón a todos los anfitriones que nos han ayudado a llegar hasta aquí y que hacen realidad Airbnb. Ellos son quienes abren las puertas de su mundo, comparten sus hogares, comunidades y pasiones, y tienden puentes entre países y culturas distintos. 

De 2 anfitriones a 4 millones

En el día en el que Airbnb empieza a cotizar en bolsa oficialmente, hemos pedido a algunos de los anfitriones de la plataforma que se unan a la celebración imitando el emblemático toque de campana. Los 24 anfitriones de todas las zonas horarias del mundo que mencionamos en esta publicación representan a la comunidad internacional y han tocado los timbres de sus alojamientos para celebrar con nosotros nuestra salida a bolsa. 

Conoce a la comunidad internacional de anfitriones

Nadia
Nakuru, Kenia
El alojamiento de Nadia en Kenia es la casa en la que se crio y está llena de recuerdos, como los días en los que se sentaba en las rocas del río y escuchaba el agua o los que preparaban hogueras en familia y disfrutaban del olor de una deliciosa barbacoa. No es de extrañar que su parte favorita de la casa rural que comparte con los huéspedes sea el balcón, que regala unas espectaculares vistas de los paisajes que han marcado su vida.

Beka
Telavi, Georgia
Junto con sus padres y su hermana, Beka recibe a los huéspedes en este increíble castillo situado en el valle de Alazani, en Georgia, una de las regiones vinícolas más antiguas del mundo. A Beka le encanta compartir con los huéspedes la propiedad de 8 hectáreas, que cuenta con viñedos, un jardín de avellanos y un pequeño bosque de melocotoneros, ya que les permite descubrir cómo es la vida en una granja.

Soraya
Bombay, India
Soraya cuenta con una amplia experiencia como anfitriona y, junto a su familia, ofrece a los huéspedes una cómoda habitación en su apartamento de Bombay. Juntos se aseguran de que los viajeros se sientan como en casa, y los animan a relajarse en la terraza y a desayunar con ellos. A Soraya le gusta dar a los huéspedes la oportunidad de experimentar las costumbres, las tradiciones, la cocina y la hospitalidad de la India.

Aum
Punakha, Bután
Aum es anfitrión desde hace más de dos años y participa activamente en el Centro de la comunidad de Airbnb. Le encanta compartir sus conocimientos con los demás, buscar ideas inspiradoras y conocer a otros anfitriones que también están creando un mundo donde todos podamos sentirnos como en casa donde vayamos.

Sirichan
Bangkok, Tailandia
Desde que era niña, Sirichan, que creció en Bangkok, soñaba con tener una casa de madera de teca como la de su abuela. Ahora, es anfitriona de dos alojamientos de ese tipo en Airbnb, que gestiona junto con su prima. Sirichan adora sus dos casas y le encanta compartir la felicidad que transmiten con personas de todo el mundo a través de nuestra plataforma.

Yan
Shanghái, China
Yan empezó a hospedar en 2014 después de que sus amigos la animaran a compartir su alojamiento en Shanghái a través de Airbnb. Apasionada del arte, Yan ha decorado cuidadosamente su apartamento con obras y artesanías originales de distintos diseñadores, alfareros y artistas. Su casa de madera es un oasis de tranquilidad en el corazón de la ciudad.

Michiko
Toyota, Japón
Michiko y su marido Yuki reciben a huéspedes en esta casa centenaria situada en un pequeño pueblo japonés. La pareja la adquirió hace 40 años y pasó más de 20 reparándola. Cuando le diagnosticaron alzhéimer a Yuki hace cinco años, Michiko decidió compartir su vivienda con viajeros a través de Airbnb. Los ingresos los han ayudado a llegar a fin de mes y, además, les encanta conocer a gente de todo el mundo. Presentamos a la pareja en esta historia de Airbnb Magazine.

Jenna y Matt
Heybridge, Tasmania, Australia
Matt y Jenna son dos tasmanos de cuarta generación que, a principios de este año, decidieron recibir a viajeros en su cabaña de pesca de la década de los 50. Ambos son usuarios de nuestra plataforma desde hace mucho tiempo y decidieron ofrecer a los huéspedes la misma experiencia personal y única que vivían cada vez que se alojaban con otros anfitriones en Airbnb. Los viajeros pueden disfrutar de las vistas al río y de algunos de los lugares preferidos de la pareja para nadar y hacer kayak.

Viv
Cowra, Nueva Gales del Sur, Australia
Viv y su pareja transformaron un antiguo cobertizo donde se esquilaba a las ovejas, situado en su propiedad de más de una hectárea, en un espacio en Airbnb para recibir a huéspedes de todo el mundo. La idea de convertir esta gran construcción en un alojamiento surgió cuando celebraron la boda de su hijo mayor y se dieron cuenta de que necesitaban un lugar donde los invitados pudieran pasar la noche. La pareja invirtió mucho tiempo en renovar el cobertizo y convertirlo en un espacio único para los viajeros.

Tara
Raglan, Nueva Zelanda
Tara y su pareja disfrutan recibiendo a huéspedes en su propiedad de 14 hectáreas en Nueva Zelanda. Preocupados por el dinero que necesitaban para mantenerla, construyeron una pequeña cabaña y, más adelante, una casa del árbol, para anunciarlas en Airbnb. Los ingresos que han ganado como anfitriones los han ayudado a salir adelante; ahora, ofrecen a los huéspedes la oportunidad de desconectar de la tecnología y vivir la naturaleza de verdad.

Martha
Isla Chatham, Nueva Zelanda
Martha y su pareja se convirtieron en anfitriones en Airbnb hace tres años y les sigue maravillando ver las caras de los huéspedes cuando llegan y contemplan su casa rural con vistas al mar, que está a solo dos minutos a pie. Martha, que durante su juventud trabajó muchos años en el sector de la hospitalidad, asegura que nada los hace más felices que conocer a gente de todo el mundo y ayudarlos a descubrir la isla.

Jeanne
Upolu, Samoa
Jeanne comenzó a ser anfitriona tras construir un pequeño estudio con acceso autónomo como parte de su nuevo hogar. El nuevo espacio fue creado específicamente para hospedar en Airbnb, y les encanta compartir su hermosa casa en Samoa con huéspedes de todo el mundo. Después de haber vivido en varios países antes de Samoa, Jeanne sabe de primera mano que la comida puede ser un puente entre culturas, y en ocasiones invita a las personas que reservan estancias largas a compartir una cena con ellos.

Shucheng
Kealakekua, Hawái, Estados Unidos
Shucheng y su pareja, Bryan, viven en Kona, donde reciben a huéspedes en su plantación de café de más de 3 hectáreas. Bryan, que es arquitecto, diseñó en su propiedad una microcasa que incluye un espacio diáfano con unas increíbles vistas de los amaneceres, las puestas de sol y las estrellas fugaces de Hawái.

Jennifer
Unalaska, Alaska, Estados Unidos
Jennifer y su pareja empezaron a hospedar en julio de 2019. Su estudio privado y bien equipado se ha convertido en un remanso de paz para los viajeros que visitan este rincón tan remoto del mundo, ya sea por trabajo o por placer. Como muchos de sus huéspedes no pueden resistir la tentación de pescar en las cristalinas aguas alaskeñas durante su estancia, estos anfitriones han añadido un arcón congelador entre los servicios que ofrecen.

San Francisco, California, Estados Unidos
San Francisco, California, US
Brian y Joe, dos de los fundadores de Airbnb, fueron los primeros anfitriones de la plataforma, y su apartamento en el número 19 de Rausch Street, en San Francisco, el primer anuncio. Se habían mudado a la ciudad y necesitaban ingresos para pagar el alquiler. Era octubre de 2007, el mes en el que se celebró la Industrial Design Conference, y se empezó a correr la voz de que los hoteles estaban completos. De ahí surgió la idea de crear una página web para que los asistentes a la conferencia alquilasen un lugar donde dormir: un colchón hinchable en el suelo del salón.

Shanna
Cameron, Arizona, Estados Unidos
Como miembro de la tribu navajo de Cameron, Arizona, Shanna ofrece a los huéspedes una oportunidad única de experimentar la vida en la reserva, que se encuentra cerca del Gran Cañón y de Monument Valley. A Shanna le encanta compartir la cultura y el estilo de vida del pueblo navajo con los viajeros, que tienen la oportunidad de ver los rebaños de ovejas y cabras, y pueden aprender a tejer alfombras con un telar, a cardar lana, a utilizar el huso y a moler maíz.

María
Ciudad de México, México
María y su pareja comenzaron a hospedar hace 10 años en Ciudad de México, cuando tuvieron hijos, para conseguir unos ingresos extra. Ambos arquitectos, han llenado sus propiedades de detalles personales y se enorgullecen de ofrecer a los huéspedes una auténtica experiencia mexicana.

Nathan y Janelle
Blanco, Texas, Estados Unidos
En 2015, Nathan y Janelle visitaron la región de Texas Hill Country reservando alojamientos en Airbnb y se enamoraron hasta tal punto que su anfitrión, que era agente inmobiliario, los ayudó a comprar el rancho Happiness Ranch para anunciarlo en la plataforma. Los anfitriones admiten animales en el alojamiento y en muchas ocasiones llevan a sus «goldendoodles» para que jueguen con las mascotas de los huéspedes.

Dana y Kelly
Melbourne, Florida, Estados Unidos
En medio de una comunidad rural del centro de Florida repleta de graneros anticuados, destaca el de Dana y Kelly, convertido en microcasa. Fueron ellas mismas quienes la construyeron para participar en un concurso y les picó la curiosidad: ¿les parecería una opción interesante a los huéspedes en Airbnb? Un año y 100 evaluaciones positivas más tarde, aseguran que hay viajeros que se desplazan a Melbourne únicamente para alojarse en su «microcasa-granero».

Rodrigo
Joanópolis, Brasil
Rodrigo y su pareja están convencidos desde hace mucho tiempo de que viajar ofrece la posibilidad de crear vínculos con otras personas y de desconectar de verdad. Con esa premisa en mente, crearon una casa flotante a los pies de la sierra de la Mantiqueira, en São Paulo. Allí, animan a sus huéspedes a apagar los teléfonos móviles y aprovechar la oportunidad de conectar con la naturaleza.

Celso
Angra dos Reis, Río de Janeiro, Brasil
Celso, anfitrión desde hace más de cinco años, recurrió a Airbnb para recibir a viajeros y generar ingresos. Le encanta hablar con los huéspedes sobre sus diferencias culturales y compartir con ellos nuevas experiencias. Trata a los viajeros como si fuesen sus amigos y les cuenta cuáles son los mejores restaurantes de la zona y qué lugares son perfectos para hacer senderismo.

Sofia
Praia, Santiago, Cabo Verde
Sofia empezó a recibir a huéspedes a través de Airbnb hace dos años y diseñó sus alojamientos, llenos de plantas, junto con su hermana. En ellos recibe a todo tipo de huéspedes, ¡hasta a los perrunos! De hecho, cada seis meses, sin falta, se hospeda en su espacio el mismo viajero de los Estados Unidos, acompañado, cómo no, de su inseparable amigo de cuatro patas. Además, tiene un huésped de Francia que siempre reserva su alojamiento y que, en una ocasión, celebró la Navidad con la familia de Sofia.

Anna y Oli
Grundarfjörður, Islandia
A Anna y Oli les encanta recibir a huéspedes de todo el mundo en su granja, situada en la base de la montaña más fotografiada de Islandia. Ver el asombro y la alegría en las caras de los viajeros cuando están con las ovejas y los caballos, y contemplan la infinidad de cascadas de la zona, les recuerda lo afortunados que son por vivir en un lugar tan maravilloso y por tener la oportunidad de compartirlo con otras personas.

Maria Antonia
Esauira, Marruecos
Maria es artista, y su impresionante casa marroquí junto a la playa lo demuestra, porque es una auténtica obra de arte. Diseñadora de interiores de profesión y perfeccionista de corazón, Maria ofrece mucho más que un alojamiento: cada color y cada detalle reflejan su personalidad, y están cuidadosamente escogidos pensando en los huéspedes.

Joey
Ciudad del Cabo, Sudáfrica
Cuando Joey dejó el mundo empresarial para dedicarse a su pasión por los viajes, compartir su apartamento se convirtió en un medio para obtener ingresos durante sus frecuentes aventuras. En aquel momento no imaginaba que, cuatro años más tarde, alojar a huéspedes se convertiría en su otra pasión. Además, Joey no es el único anfitrión de la casa: a su hijo de 2 años también le encanta saludar y recibir a los viajeros.

Aunque la gente recurre a Airbnb para buscar alojamientos y experiencias para sus viajes, en nuestra plataforma encuentran algo mucho más importante: una forma de acercarse a otras personas. Durante sus viajes, conectan con las comunidades que visitan y con la gente que vive en ellas. Y son los anfitriones quienes hacen posible que se creen esos vínculos, una experiencia que puede ser inolvidable para los huéspedes, ya que se alojan en casa de alguien que realmente habita el lugar y pueden convivir con su entorno. 

Los viajes jamás dejarán de existir porque se basan en los vínculos entre las personas. Y, aunque la forma en que los vivimos está cambiando, el contacto humano es ahora más necesario que nunca. 

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